4 de mayo de 2024

Consejos para padres de niños músicos. El trabajo en casa

Leyendo ayer sobre pedagogía musical, encontré la justificación de algo que cualquier docente de música sabe: la clave del aprendizaje está en las familias. El libro estaba escrito por dos investigadores de la Universidad de Cambridge. Y si ellos lo dicen, pues yo me lo creo; que esa gente sabe mucho. Si a ti también te gusta leer sobre estas cosas, al final de este post te dejo el título del libro.

Nosotros, lo de las familias, lo vemos tan claro, que los padres que entran a nuestra escuela ya no se escapan nunca. Nada de cafecitos mientras el peque va a música. Los papás y mamás aquí asisten a clase, bailan, cantan y participan. Pero además, a partir de los 5 años y cuando comienza la formación instrumental, se sientan al lado de sus hijos y aprenden con ellos a tocar el teclado. Llevamos años orientándolos para que logren uno de los pilares estrella del aprendizaje musical: la práctica en casa. No os voy a engañar, fácil no es.

Por eso os he grabado este vídeo donde os doy 5 consejos prácticos para lograr que la iniciación musical de vuestros peques sea todo un éxito. ¡Vamos allá!

1. Tener un instrumento adecuado

Algunos instrumentos, como el violín o la guitarra, directamente tienen tallas. ¿Lo sabías? Tu profesor es quien mejor te puede guiar en esto. O sea que ya sabes, te va a tocar alquilar o comprar un instrumento musical de su talla, a poder ser, desde el primer día. No hace falta que sea de una calidad increíble, que tampoco va esto de tirar la casa por la ventana. En el caso de los teclados, mejor optar por uno con la pulsación blanda. En el vídeo te explico por qué. En el resto de instrumentos, depende del tamaño de tu hijo.

2. Que esté a su alcance

Pero si hablamos de un niño o niña pequeños, no solo influye el tamaño. El instrumento tiene que estar lo más accesible que se pueda. Si es capaz de cogerlo y tocar solo, muchísimo mejor. Puede que en los primeros cursos te toque aprender a afinar la guitarra o el violín, o que tengas que ponerle el ritmo del teclado que te han dicho en clase. Puede que además te tengas que aguantar y poner el teclado en una parte de tu súper salón estilo nórdico, porque claro, los peques quieren estar donde está la juerga. Eso de que esté en su habitación, no triunfa. Aunque con el tiempo será autónomo y cada vez lo hará mejor solo, los primeros meses te va a tocar estar pendiente y ayudarle.

3. Crear una rutina

Esta es probablemente la parte más difícil de todas. Ya sabes, de la incapacidad de crear rutinas viven algunos gimnasios. Es lo más difícil, pero también la lección más importante. Ser constante y capaz de crear rutinas eficientes es una herramienta valiosísima en la vida. Vamos a aprovecharla. En este “crear rutina” tenemos que convencer a nuestros peques y eso va a ser todo un arte. Al principio es fácil. Tiene su instrumento nuevo, sus libros de colorines, y están deseando estrenarlo todo. Pero ¡ay! Pasan dos semanitas, y el nene ya está cansado, y esto es muy difícil, y un largo etcétera. Que no cunda el pánico. Mira bien el vídeo y apunta nuestros consejos, que son el resultado del ensayo – error de muchos años.

4. Consigue el equilibrio entre trabajo y diversión

Este consejo va de jugar con la parte creativa de la música y con la parte rutinaria o técnica. Ambas son muy necesarias. Por desgracia, raro es el que viene con el equilibrio perfecto de fábrica (te diría que casi ningún alumno presenta de forma natural los dos aspectos). Como sabéis, en la música, la creatividad juega un papel fundamental. Y no, no hay que esperar a que el niño se ilumine por arte de magia y se ponga a probar solito. Hay que estimular y trabajar esa parte de “diversión”. El niño/a debe explorar con su instrumento, con el sonido, desarrollar su propio lenguaje. Y esto requiere un poco de libertad y en ocasiones, de empuje. Pero además, el niño o niña tiene que desarrollar ciertas habilidades técnicas y hacerse con el manejo del instrumento. Vamos, que necesita practicar aquello que el profesor o profesora han propuesto en clase y repetir las veces que sea necesario. Y aquí va lo difícil. Hay que hacer ambos trabajos, pero lo normal es que se sientan atraídos solo por una de las partes. O a veces, por ninguna.

5. ¡Paciencia! Que es la madre de la ciencia.

Tu peque se va a desesperar, y tú también. Cuando te des cuenta, la semana ha pasado volando y “¡ay! Que mañana toca clase y no hemos practicado nada”. Sé bien de lo que hablo. No solo tengo alumnos. Tengo dos hijas pequeñas que tocan varios instrumentos y conozco la sensación. Paciencia, cuando no quieran practicar y tengamos que “negociar” el tiempo. Paciencia, cuando estemos cansados o cansadas y no nos apetezca nada lidiar con sus rabietas. Paciencia, cuando en una semana difícil haya saltado toda la planificación por los aires y no haya forma de retomar la práctica. De verdad, vale la pena el esfuerzo. Estar aprendiendo con ellos, tiene obligaciones pero también muchas recompensas. Os sentiréis protagonistas de sus progresos, además de orgullosos. Les ayudaréis a superar miedos y frustración, y también os vais a divertir mucho. Les veréis en el escenario y comprenderéis sus inquietudes mejor que nadie. ¡Lo vamos a pasar muy bien por el camino! En otros posts me estiraré un poquito en cada una de estas cuestiones trabajadas, para poder profundizar un poco en ellas. Cuéntame en los comentarios cómo lo llevas en casa, y si tienes “trucos” de esos infalibles para cuando no quieren practicar. Te leo con atención y me los apunto todos.

Nos vemos y leemos en el próximo post pero mientras, ¡practicad, insensatos!

Krampe, R. Th. y Ericsson, K. A. (1995). Deliberate practice and elite musical performance. En Rink, J. (Ed.), The practice of performance. Studies in musical interpretation, pp. 84-102. Cambridge, Massachusetts: Cambridge University Press.

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